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HABLEMOS DE LAS DIETAS MILAGRO

Se acerca la primavera, y con ella el buen tiempo y las ganas de pasar más tiempo en la calle. Nos empezarán a sobrar los abrigos, nos iremos quitando las capas de ropa que hemos llevado durante el invierno, empezaremos a rebuscar entre la ropa de la temporada anterior y nos daremos cuenta con horror de que…¡ha encogido en el armario!…o tal vez somos nosotros los que hemos ganado algo de peso… Y nos haremos el firme propósito de perder esos kilos, o incluso alguno de más, si puede ser. Es el momento en el que echaremos mano de “San Google bendito” y nos lanzaremos a la búsqueda de aquella dieta que nos hará perder, en poco tiempo y sin mucho esfuerzo, esos kilos que nos están dando tantos quebraderos de cabeza. Y nos pondremos A LA CAZA DE LA DIETA MILAGRO.

Estas “dietas milagro” que son fruto, en muchos casos, de la búsqueda de beneficios económicos más que de la promoción de una alimentación sana y equilibrada, inducen una restricción calórica muy severa que, generalmente, conduce a una situaciones de carencias en vitaminas y minerales y alteraciones metabólicas, y a una monotonía alimentaria que las hace insostenibles en el tiempo y peligrosas para la salud.

Estas dietas, generalmente prescritas por personas ajenas al campo de la nutrición, se caracterizan por las escasas calorías que aportan. Ante esta situación de semiayuno, el organismo reacciona compensando la falta de energía recibida con un aumento de la destrucción de las proteínas corporales como fuente alternativa de energía, lo que provoca una pérdida de masa muscular y por otro lado la formación de cuerpos cetónicos, peligrosos para el organismo cuando su formación se prolonga en el tiempo.

Sin embargo, quien sigue estas dietas asocia la pérdida de masa muscular con el éxito del régimen escogido, ya que provoca unos resultados espectaculares al subirse a la báscula durante las primeras semanas. Esto se debe a que el tejido muscular es muy rico en agua, con lo que se elimina mucho líquido en la primera fase, favorecido en algunos casos por el consumo de diuréticos, lo que conduce a una llamativa pérdida de peso.

El problema añadido de estas “dietas milagro” es que favorecen una recuperación muy rápida del peso perdido (efecto rebote) cuando se abandona el régimen, provocando fenómenos “yo-yo” que se asocian a un incremento del riesgo. La tendencia exacerbada a la recuperación del peso se produce porque las situaciones de semiayuno ponen en marcha potentes mecanismos neuroendocrinos que se oponen a la pérdida de peso: mayor eficacia metabólica, ahorro energético e incremento del apetito, que conducen a una rápida recuperación del peso perdido en cuanto se vuelve a comer “normal”, siendo por añadidura ese peso recuperado predominantemente a base de tejido graso.

En resumen, las dietas muy restrictivas, muy bajas en calorías, aunque consiguen que el peso disminuya a corto plazo, constituyen un riesgo inaceptable para la salud ya que pueden:

  • Agravar el riesgo metabólico de las personas.
  • Provocar desnutriciones proteicas y déficit en vitaminas y minerales. .
  • Desencadenar trastornos del comportamiento alimentario (anorexia y bulimia), a veces de mayor gravedad que el exceso de peso que se pretendía corregir.
  • Producir efectos psicológicos negativos.
  • Favorecer el efecto rebote.

Os dejo aquí un enlace a un artículo muy interesante en el que se describen las dietas milagro más conocidas y utilizadas, revisando sus fundamentos y los peligros asociados a ellos.
https://www.huffingtonpost.es/2014/05/31/peligros-dieta-milagro_n_5416307.html En resumen, lo más importante es convencernos de que no hay ninguna fórmula mágica ni milagrosa que en poco tiempo nos haga conseguir una imagen muchas veces inalcanzable. La única fórmula saludable y eficaz para perder peso es reducir la ingesta energética, sobre todo las grasas y grasas saturadas, y aumentar el volumen de actividad física. Así se evitarán las consecuencias negativas asociadas a las dietas milagro, que van desde diabetes hasta fallos renales o efecto yo-yo. Termino con una reflexión que he leído hace poco, y que me parece muy adecuada: LAS DIETAS DE MODA VAN Y VIENEN. COMER SANO, HACER DEPORTE Y UNA BUENA ACTITUD PERMANECEN.

Aprovecho también este post para recordaros que en la farmacia disponemos de un servicio gratuito de nutricionista dos veces al mes. No dudes en consultarnos sobre sus métodos y los resultados que obtiene.

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