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4 ZONAS DE TU PIEL QUE DEBES PREPARAR PARA EL INVIERNO

La piel tiene una importante función barrera para evitar la pérdida de agua que se produce a través de ella. Cuando las condiciones medioambientales son extremas, con poca humedad  y mucho viento, esa pérdida se acentúa, pudiéndose ver la piel entonces afectada por diversas alteraciones. Por eso es muy importante que nuestra piel esté preparada para ello, sobre todo en estas 4 zonas:

OJERAS.– La temperatura es uno de los factores que influye en el color de la piel. Cuando la piel está caliente, el flujo arterial es rápido y la piel se pone sonrosada, pero en caso contrario se muestra azulada. Estas diferencias de color se acentúan en la zona ocular por el poco espesor de la piel en la misma.

Nuestro consejo: Utiliza a diario un contorno de ojos adecuado para hidratar, proteger y nutrir esta zona tan delicada.

LABIOS.– La piel de los labios es fina y delicada y debajo de ella se encuentra la musculatura, el tejido neurovascular y el tejido mucoso y submucoso donde se encuentran las glándulas salivales que los mantienen húmedos. Pero el frío, el viento y la sequedad los resecan y deshidratan ya que no tiene glándulas sudoríparas ni sebáceas que les aporten hidratación o nutrición extra.

Nuestro consejo: Hidrátalos a menudo con bálsamos protectores que tengan además un FPS (factor de protección solar) adecuado para que se mantengan sanos todo el invierno.

ROSTRO.- Los vasos sanguíneos se contraen por efecto del frío para mantener el calor, y por ello el aporte de sangre y oxígeno a los tejidos disminuye. Esto provoca un enlentecimiento de la descamación natural (se acumulan entonces más células muertas en nuestra piel) y un descenso de agua en la epidermis (hace que disminuya la actividad de las glándulas sebáceas). Todo ello provoca que se produzca una sensación de sequedad y tirantez en la piel, así como la aparición de escamas finas que pueden originar incluso picor. Y a ello hay que añadir el hecho de que nuestro cutis tendrá un aspecto cetrino y poco luminoso, por lo que debemos dedicarle un cuidado muy especial.

Nuestro consejo: Debes llevar a cabo una rutina de tratamiento del cutis a diario, que incluya tanto la limpieza facial como el tratamiento con productos hidratantes, nutritivos y reparadores de la piel del rostro.

MANOS.- Junto con el rostro y los labios son las zonas más expuestas al rigor del invierno, y por lo tanto las que más sufren las consecuencias. El dorso de las manos tiene un vello muy fino y pocas glándulas sebáceas (a diferencia de las palmas donde el tejido celular subcutáneo es muy rico en fibras y grasa), y por eso tienden más a la sequedad. Este hecho, unido a que con los continuos lavados, el frío y el viento, el manto ácido se pierde y las glándulas sebáceas no pueden reponerlo de forma eficaz, hace que sea imprescindible proteger las manos con cuidados específicos.

Nuestro consejo: Lleva siempre contigo una crema adecuada para prevenir la sequedad y el envejecimiento de tus manos.

En un próximo artículo hablaremos de la rutina que debemos adoptar a diario para el cuidado de nuestra piel.

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